Inspirados en el rico patrimonio botánico y natural del Ecuador, cada sorbo de los magistralmente elaborados cócteles Flores evoca una danza de aromas y sabores, transportando a mundos de bosques neblinosos, campos verdes, islas volcánicas, vientos de montañas nevadas y el vaivén del océano. En cada una de las cinco creaciones emblemáticas, no son las flores en sí las protagonistas, sino el lugar donde florecen: los paisajes diversos y las geografías cambiantes que les dan vida.
“Flores es un viaje sensorial donde el aroma de la flor y su entorno natural se transforman en un líquido único”, dice Jossimar Luján, creador de esta nueva experiencia. “Los cócteles reflejan la biodiversidad y el alma de las tierras ecuatorianas, su esencia misma.”
5 Flores, 5 Cócteles: Sumérjete en el Nuevo Menú
Flor de Cayambe
Bajo la luz perpetua del sol ecuatorial, a 3.000 metros (más de 9.000 pies) sobre el nivel del mar, las tierras tranquilas y fértiles de Cayambe producen rosas de una resistencia excepcional y un color intenso, que se exportan a todo el mundo. Cada pétalo crece y florece durante todo el año con una vista encantadora de montañas colosales, colinas verdes, tierra labrada y cielos azules.
La suavidad cálida del ron blanco refleja la fortaleza de estas flores de gran altitud, mientras que la mezcla de pétalos de rosa evoca su profundo y cautivador aroma. Un toque de destilado de plátano añade riqueza y complejidad, en homenaje a las fértiles tierras que nutren la flor más emblemática de Ecuador.

Flor de Ayampe
A lo largo de la abundante costa ecuatoriana, el hibisco florece en vibrantes colores, bañado por la brisa marina y acariciado por los cálidos y húmedos vientos. Su delicado aroma transportará a cada huésped al calor del acogedor horizonte del Océano Pacífico, evocando la esencia de este paraíso tropical.
La calculada profundidad de un tequila reposado refleja el calor de la brisa pacífica, y las notas florales del destilado de lavanda y coco aportan una esencia delicada y bañada por el sol. Un toque de manzana roja trae un balance afrutado y crujiente, acompañado por una pisca de Tabasco que enciende los sentidos, resonando con el espíritu audaz e indomable de la costa.

Flor de Páramo
En lo alto de los ventosos páramos de los Andes, los gruesos tallos de la chuquiragua se bañan bajo el sol ardiente, se mecen con los vientos cortantes y se agrupan bajo la lluvia. Aquí, capturan y atesoran esta esencia pura en sus flores, que florecen entre junio y agosto, con pétalos llenos de néctar que invitan a los hermosos colibríes a libar en sus puntas de un intenso color naranja fuego.
La pureza crujiente del vodka de papa refleja el paisaje crudo de las cumbres montañosas, y el vermut blanco añade un toque botánico refinado. El hidrolato de Earl Grey lleva un susurro del aire neblinoso y el aceite de oliva extra virgen aporta una textura suave y aterciopelada, tan firme como la tierra andina. Un toque final de perfume de rosa blanca captura la belleza fugaz pero cautivadora del páramo en una flor, invitándolo a saborear su verdadera esencia.

Flor de Galápagos
Las famosas costas áridas del archipiélago han sido testigo de la evolución de especies singulares a lo largo de milenios. Aquí, el árbol palo santo deslumbra a quien lo ve florecer en enero; su sabor —una sinfonía de notas dulces, saladas y amaderadas— complementado por los vibrantes tonos blancos y amarillos de sus flores medicinales, crea una experiencia sensorial y curativa, tan inesperada y encantadora como las mismas islas.
Como el árbol de palo santo floreciendo a lo largo de las costas rocosas de las Galápagos, este cóctel es una armonía de fuerza y serenidad. La complejidad profunda de la ginebra a base de grosella y el ron añejo refleja el paso del tiempo que ha moldeado el paisaje único del archipiélago. El palo santo infunde una profundidad cálida y aromática, su esencia amaderada se mezcla perfectamente con las delicadas notas florales de las rosas rojas. Un toque final de agua tónica aporta un brillo refrescante, reflejando el contraste entre el terreno árido y la vida que sostiene.

Flor de Mashpi
En un reino sereno de tonos verdes, donde las nubes juegan al escondite entre los bosques enmarañados, se alza el Magnolia mashpi, una especie única de la biodiversa región del Chocó Andino. Floreciendo dos veces al año, su aroma es a la vez cremoso, cítrico y dulce, evocando el mundo mágico y perennemente húmedo de estos preciados bosques.
Un destilado de piña asada y manzanilla aporta un aroma dulce y reconfortante, que recuerda la fragancia cremosa y cítrica de la flor. La albahaca fresca añade una nota terrosa y herbal, mientras que el cítrico de manzana verde aporta un brillo vivo y fresco a cada sorbo. Un toque de Sauvignon Blanc une la mezcla con su carácter refrescante, ofreciendo una bebida que transporta a tus invitados al encantador y lluvioso mundo de las tierras biodiversas del corazón de Ecuador.

Con Flores, Casa Gangotena continúa su misión de evocar un verdadero sentido de lugar para nuestros huéspedes que nos visitan desde todo el mundo. Celebramos la extraordinaria flora de Ecuador e invitamos a vivir los vibrantes y diversos paisajes de este hermoso país. Cada cóctel cuidadosamente elaborado es un testimonio del arte de la naturaleza y de la experiencia de nuestro equipo, ofreciendo un recorrido refinado e inmersivo hacia el corazón de la riqueza botánica de Ecuador.



